Chibig nació en Valencia en 2017, de la mano de Abraham Cózar, con una idea que entonces sonaba poco ambiciosa: hacer juegos cozy, cálidos, de granjear y explorar sin prisa ni tensión. En vez de competir en los géneros abarrotados donde todos se pegan, se fueron a servir a un público que existía, que quería exactamente eso, y al que casi nadie hacía caso precisamente lo del tercer artículo: siguieron el rastro de un deseo real en lugar de enamorarse de una idea. Summer in Mara (2020) confirmó que había público de sobra, y Mika and the Witch's Mountain (2024) se convirtió en el juego español más vendido tras recaudar un millón de dólares en Kickstarter. No inventaron un género raro; atendieron bien a un público desatendido.
Y aquí está la segunda conexión, con el primer artículo. Chibig no ha tratado sus juegos como productos sueltos: los ha tejido todos en un mismo universo compartido, que se expande con cada lanzamiento y va sumando valor a largo plazo alrededor de una sola licencia. Además de desarrollar, publican juegos cozy de otros estudios bajo su sello. Es reagrupación en estado puro: Coger piezas que podrían vivir dispersas y juntarlas en algo que vale más unido que separado. Un catálogo que se refuerza a sí mismo en vez de empezar de cero cada vez.
La moraleja es tranquila, como sus juegos: no hace falta el género más ruidoso ni la idea más original. Hace falta encontrar un público que ya quería algo, dárselo mejor que nadie, y construir alrededor con paciencia. Chibig lleva casi una década haciéndolo desde Valencia, y cada juego suyo hace más grande al anterior.
👉 Chibig, el estudio detrás de Summer in Mara y Mika and the Witch's Mountain: https://chibig.com/

